CONDENSADORES Y POTENCIÓMETROS
EN GUITARRAS Y
BAJOS ELÉCTRICOS
CONDENSADORES:
Los condensadores ("capacitors" o "caps" en inglés) en guitarras y
bajos eléctricos se situan entre la patilla central del potenciómetro
de tono y la toma de tierra del circuito (preferiblemente, para evitar
loops de tierra, habrá una única toma de tierra por circuito), actuando
como un filtro de las frecuencias altas (tonos agudos) del instrumento,
que son derivadas a tierra y por tanto eliminadas de la señal.
Evidentemente, el efecto del condensador será nulo con el
potenciómetro de tono en posición de máxima apertura (al máximo en el
sentido de las agujas del reloj) porque en esta posición la señal no
pasará por la patilla del potenciómetro que conduce a través del
condensador hacia la toma de tierra, con lo que ninguna de las
frecuencias será filtrada de la señal.
Los aspectos técnicos más importantes de un condensador son:
-
Capacidad: Indica la capacidad de adquirir carga eléctrica. Cuanto
mayor sea esta capacidad más agudos podrán ser filtrados de la señal
mediante el uso del potenciómetro de tono.
-
Tolerancia: Indica al rango de error tolerado respecto a su
capacidad (ha de ser como máximo el 10%).
-
Voltaje: Indica el voltaje máximo que puede soportar. Esto en la
práctica resulta irrelevante puesto que, tratándose normalmente de
circuitos pasivos, el voltaje requerido será mínimo y nos valdrá
cualquier valor por encima de unos 3 voltios (los valores de voltaje
para los tipos de condensadores más comunes superan muy ampliamente los
100 voltios). No obstante, cabe señalar que el voltaje y el tamaño del
condensador serán directamente proporcionales por lo que, para ahorrar
espacio, será preferible el empleo de condensadores de bajo voltaje.
Las primeras guitarras eléctricas usaban condensadores de 100 nF (nano
faradios)
lo que les hacía tener un tono demasiado grave, pero posteriormente
(en la década de 1960) se pasó a emplear condensadores de 47 nF y, hoy
en día, tras la popularización de las pastillas de bobinado doble (o
humbuckers), los 22 nF se están convirtiendo poco a poco en el
estándar. Normalmente, una guitarra con humbuckers debería tener un
condensador de 22 nF para no enfatizar demasiado el tono grave natural
en los humbuckers, y una guitarra con pastillas de bobinado simple (o
single coils) debería usar un condensador de 47 nF para que
no sonase tan afilada. Por supuesto, el que los condensadores con una
capacidad de 22 nF sean más utilizados en el tono de las pastillas de
bobinado doble no quiere decir que si se le instala un condensador de
22 nF a una Telecaster vaya a sonar como una Les Paul, es más, el
efecto sería justo el contrario (sonaría aún más aguda). Precisamente
se usan esos débiles condensadores para tratar de preservar los ya de
por si escasos agudos del sonido cálido y grave de los humbuckers. En
general, cuanta más capacidad tenga un condensador, más frecuencias
altas serán filtradas a tierra y más grave sonará el instrumento cuando
se haga uso del potenciómetro de tono, aunque no conviene extralimitarse
en este sentido porque, por ejemplo, el uso de un condensador de fluzo
requeriría de una fuente de energía capaz de proporcionar 1'21 GW, lo
cual resultaría bastante inconveniente y muy poco práctico.
Respecto a su identificación, sepan que existen diversas nomenclaturas
(algunas propias de cada fabricante) que se representan mediante un
código escrito sobre el condensador, que a veces puede resultar
algo confuso, como por ejemplo "333J400". Para descifrarlo sólo hay que
saber que las 2 primeras cifras marcan el valor inicial de su
capacidad, la tercera cifra marca el número de decimales que hay que
añadir para obtener el valor de capacidad en pico faradios (en este
caso, 333 indicaría que hay se trataría de 33 + 3 ceros = 33000 pico
faradios, que equivalen a 33 nF), la letra marca el rango de
tolerancia (la letra J indicaría una tolerancia del 5%, K sería del
10%, y M del 20%) y los últimos números indican el voltaje máximo que
permite (en este caso 400 voltios). Así pues, ya sabríamos que la
inscripción "333J400" indicaría que se trata de un condensador
de 33 nF con una tolerancia del 5% y un voltaje de 400 voltios. Esto
puede verse aplicado a continuación (he omitido los datos
de tolerancia y voltaje por su escasa trascendencia práctica):
Sobre qué tipo y marca de condensadores usar, en general se considera
que los más modernos y de mejor calidad son los "Orange Drop" de
Sprague (marca adquirida por la multinacional Vishay
en 1992), que se distinguen fácilmente porque son de polipropileno
color naranja butano (el modelo exacto es el 715P).
No obstante, los fanáticos de la electrónica retro llegan a pagar
barbaridades por un antiquísimo modelo de "Sprague" llamado "Bumblebee"
(abejorro), que tiene forma de cilindro negro y rayas de colores (las
rayas indican su potencia, voltaje, etc.), porque era el usado en las
Gibsons paleolíticas.
Esta clase de condensadores cilíndricos prehistóricos son de tipo Paper
In Oil (PIO) y no se fabrican desde hace décadas (porque son más caros
de fabricar y de peor calidad que los modernos), pero dado que en su
momento eran el estándar aún es posible encontrarlos, siendo
especialmente reseñables por su abundante disponibilidad, buena calidad
y relativamente asequible precio (unos 4 euros por condensador) los
extraídos de equipos militares soviéticos, como el modelo K40Y-9.
Curiosamente, Gibson sacó una reedición de los Bumblebees en el año
2003 para usarlos en la serie Historic, pero resultaron ser
prácticamente un fraude porque consistían en condensadores modernos
(aunque se trataba de Wescos de muy buena calidad) metidos dentro de
fundas de plástico con aspecto de Bumblebees.
Realmente, esto de buscar condensadores PIO no deja de ser una
extravagancia ya que, aunque al parecer si que pudiera existir alguna
mínima diferencia de tono entre los PIO y los modernos, el percibirlo
no es algo que quede al alcance del común de los mortales, y
difícilmente puede justificar pagar los más de 100 euros que en
ocasiones se piden en eBay por un par de Bumblebees originales de los
años '50, más aún cuando un condensador moderno normal y corriente nos
costará unos 30 céntimos de euro en cualquier tienda de electrónica de
barrio y nos va a ofrecer los mismos (o mejores) resultados que uno
antiguo.
Pueden encontrar una comparativa de condensadores (con muestras de
audio) AQUÍ
(primera parte) y AQUÍ
(segunda parte).
POTENCIÓMETROS:
Respecto de los potenciómetros a emplear en este tipo de circuitos, ha
de tenerse en cuenta que (independientemente de si están en posición de
máxima apertura o de máximo cierre y por el mero hecho de formar parte
del circuito) eliminarán frecuencias altas de forma inversamente
proporcional al valor de su resistencia, así que, siempre en busca del
equilibrio sónico, se suele recomendar el uso de potenciómetros de 500
k (kiloohmios)
para humbuckers y de 250 k para single coils, teniendo además presente
que su efecto es acumulable (es decir, dos potenciómetros de 500 k
eliminarán el mismo rango de frecuencias altas que uno de 250 k).
Sobre la conveniencia de emplear potenciómetros lineales o logarítmicos
(también conocidos como potenciómetros de audio), suelen recomendarse
siempre los logarítmicos porque de usarse potenciómetros lineales sólo
se notaría su efecto entre el cero y el tres, de modo que entre el
cuatro y el diez (o posición de máxima apertura) su efecto apreciable
sería mínimo. Esto es así porque el oído humano no muestra una
respuesta lineal a las variaciones de volumen y tono, sino que responde
al logaritmo de la amplitud, por lo que para que percibamos que un
sonido tiene el doble de volumen que otro realmente ha de tener diez
veces más volumen, y es por ello que necesitamos controles en los que
la variación de amplitud sea escasa al principio y enorme al final, es
decir, que funcionen a escala logarítmica.
No obstante, yo considero que lo óptimo es usar potenciómetros lineales
para el volumen y logarítmicos para el tono, ya que el empleo de un
potenciómetro lineal para el volumen, aun cuando lo hace menos sensible
a pequeñas variaciones en la parte media y final de su recorrido,
facilita notablemente la realización de trucos como el "efecto violín"
(pulsar las cuerdas con el volumen a cero e inmediatamente ir
subiéndolo poco a poco), por lo que recomiendo el uso de potenciómetros
lineales para el volumen y logarítmicos para el tono.