Volver al Índice   CONDENSADORES Y POTENCIÓMETROS
       EN GUITARRAS Y BAJOS ELÉCTRICOS


CONDENSADORES

La más corriente función de los condensadores en guitarras y bajos eléctricos es la de conformar junto con los potenciómetros (o resistencias variables) filtros RC de paso bajo que permitan ajustar el tono general del instrumento. Se situan entre la patilla central del potenciómetro de tono y la toma de tierra general del circuito, filtrando las frecuencias altas (tonos agudos) de la señal, que son derivadas a tierra y por tanto eliminadas de la misma.

En la práctica, lo que ocurre con la señal al llegar al potenciómetro de tono es que se divide entre dos posibles salidas, una mantiene la señal intacta y la otra va a la toma de tierra pasando por un condensador que sirve de filtro de agudos, de modo que lo realmente derivado a tierra son los agudos que hayan pasado el filtro. El potenciómetro lo que hace es determinar que porcentaje de señal se quiere enviar a cada una de estas dos salidas (en los potenciómetros de volumen el procedimiento es el mismo, pero al carecer de condensador lo que ocurre es que, en lugar de enviar a tierra las frecuencias filtradas, lo que se envía a tierra es toda la señal).

Las características más importantes de un condensador son:

- Capacidad: Indica la capacidad de adquirir carga eléctrica. Cuanto mayor sea esta capacidad más agudos serán filtrados de la señal.

- Tolerancia: Indica porcentualmente el rango de error tolerado respecto a la capacidad declarada.

- Voltaje: Indica el voltaje máximo que puede soportar. Esto en la práctica resulta irrelevante puesto que, tratándose normalmente de circuitos pasivos, el voltaje requerido será mínimo y nos valdrá cualquier valor por encima de unos 3 voltios (los valores de voltaje para los tipos de condensadores más comunes superan muy ampliamente los 100 voltios). No obstante, cabe señalar que el voltaje y el tamaño del condensador serán directamente proporcionales por lo que, para ahorrar espacio, será preferible el empleo de condensadores de bajo voltaje.


Potenciómetro y condensador


Las primeras guitarras eléctricas usaban condensadores de 100 nF (nanofaradios) lo que les hacía tener un tono demasiado grave, pero posteriormente (en la década de 1960) se pasó a emplear condensadores de 47 nF y, hoy en día, tras la popularización de las pastillas de bobinado doble (o humbuckers), los 22 nF se están convirtiendo poco a poco en el estándar. Normalmente, una guitarra con humbuckers debería tener un condensador de 22 o incluso 15 nF para no enfatizar demasiado el tono grave natural de los humbuckers, y una guitarra con pastillas de bobinado simple (o single coils) debería usar un condensador de 47 nF para que no sonase demasiado afilada. Cabe aclarar que el que los condensadores con una capacidad de 22 nF sean más utilizados en el tono de las pastillas de bobinado doble no significa que si se le instala un condensador de 22 nF a una Telecaster vaya a sonar como una Les Paul, es más, el efecto sería justo el contrario (sonaría aún más aguda). Precisamente se usan esos débiles condensadores para tratar de preservar los ya de por si escasos agudos del sonido cálido y grave de los humbuckers. En general, cuanta más capacidad tenga un condensador, más frecuencias altas serán filtradas a tierra y más grave sonará el instrumento cuando se haga uso del potenciómetro de tono, aunque no conviene extralimitarse en este sentido porque, por ejemplo, el uso de un condensador de fluzo requeriría de una fuente de energía capaz de proporcionar 1,21 GW, lo cual resultaría bastante inconveniente y muy poco práctico.

Respecto a su identificación, sepan que existen diversas nomenclaturas (algunas propias de cada fabricante) que se representan mediante un código escrito sobre el condensador, que a veces puede resultar algo confuso, como por ejemplo "333J400". Para descifrarlo sólo hay que saber que las 2 primeras cifras marcan el valor inicial de su capacidad, la tercera cifra marca el número de decimales que hay que añadir para obtener el valor de capacidad en pico faradios (en este caso, 333 indicaría que hay se trataría de 33 + 3 ceros = 33000 pico faradios, que equivalen a 33 nF), la letra marca el rango de tolerancia (la letra J indicaría una tolerancia del 5%, K sería del 10%, y M del 20%) y los últimos números indican el voltaje máximo que permite (en este caso 400 voltios). Así pues, ya sabríamos que la inscripción "333J400" indicaría que se trata de un condensador de 33 nF de capacidad, con una tolerancia del 5% y un voltaje de 400 voltios. Esto puede verse aplicado a continuación (he omitido los datos de tolerancia y voltaje por su escasa trascendencia práctica):


Código del condensador = pF (picofaradios) = nF (nanofaradios) = µF (microfaradios).

473 = 47000 pF = 47 nF = 0,047 µF (Habitual en guitarras con pastillas de bobinado simple).
333 = 33000 pF = 33 nF = 0,033 µF (Habitual en gaitas con pastillas de bobinado positrónico).
223 = 22000 pF = 22 nF = 0,022 µF (Habitual en guitarras con pastillas de bobinado doble).

332 = 3300 pF = 3,3 nF = 0,0033 µF
333 = 33000 pF = 33 nF = 0,033 µF
334 = 330000 pF = 330 nF = 0,33 µF

102 = 1000 pF = 1 nF = 0,001 µF
103 = 10000 pF = 10 nF = 0,01 µF
104 = 100000 pF = 100 nF = 0,1 µF
105 = 1000000 pF = 1000 nF = 1,0 µF

Existe una curiosa tendencia a emplear siempre el microfaradio como unidad de medida de la capacidad de condensadores. Esto en electrónica general puede tener algún sentido, pero en el ámbito de los instrumentos musicales (donde muy rara vez nos vamos a salir de la horquilla que va de los 15 a los 47 nF) no resulta nada práctico y es fuente habitual de confusiones, pues es mucho más sencillo referirse a un condensador por su capacidad en nanofaradios (por ejemplo 33 nF) que proporcionar la misma medida en microfaradios (por ejemplo 0,033 µF).


Les Paul


Sobre qué tipo y marca de condensadores usar, en general se considera que los más modernos y de mejor calidad son los "Orange Drop" de Sprague (marca adquirida por la multinacional Vishay en 1992), que se distinguen fácilmente porque son de polipropileno color naranja butano (el modelo más popular es el 715P, que ha sido recientemente revisado dando lugar al modelo 716P, que es idéntico al modelo anterior salvo por tener las patillas fabricadas en cobre en lugar de acero y ser algo más compacto). No obstante, los fanáticos de la electrónica retro llegan a pagar barbaridades por un antiquísimo modelo de Sprague llamado "Bumblebee" (abejorro), que tiene forma de cilindro negro y rayas de colores (las rayas indican su capacidad, tolerancia y voltaje), porque era el usado en las Gibsons paleolíticas.

Esta clase de condensadores cilíndricos prehistóricos son de tipo Paper In Oil (PIO) y no se fabrican desde hace décadas (porque son más caros de fabricar y de peor calidad que los modernos), pero dado que en su momento eran el estándar aún es posible encontrarlos, siendo especialmente reseñables por su abundante disponibilidad, buena calidad y relativamente asequible precio (unos 4 euros por condensador) los extraídos de equipos militares soviéticos, como el modelo K40Y-9. Curiosamente, Gibson sacó una reedición de los Bumblebees en el año 2003 para usarlos en la serie Historic, pero resultaron ser prácticamente un fraude porque consistían en condensadores modernos (aunque se trataba de Wescos de muy buena calidad) metidos dentro de fundas de plástico con aspecto de Bumblebees.

Realmente, esto de buscar condensadores PIO no deja de ser una extravagancia ya que, aunque al parecer si que pudiera existir alguna mínima diferencia entre los PIO y los modernos (no necesariamente en beneficio de los PIO), el percibirlo no es algo que quede al alcance del común de los mortales, y difícilmente puede justificar pagar los más de 100 euros que en ocasiones se piden en eBay por un par de Bumblebees originales de los años 1950, más aún cuando un condensador moderno normal y corriente nos costará unos 30 céntimos de euro en cualquier tienda de electrónica de barrio y nos va a ofrecer los mismos (o probablemente mejores) resultados que uno antiguo.

Pueden encontrar una comparativa de condensadores (con muestras de audio) AQUÍ.

POTENCIÓMETROS

Respecto de los potenciómetros a emplear en este tipo de circuitos, ha de tenerse en cuenta que (independientemente de si están en posición de máxima apertura o de máximo cierre y por el mero hecho de formar parte del circuito) eliminarán frecuencias altas de forma inversamente proporcional al valor de su resistencia, así que, siempre en busca del equilibrio sónico, que aquí se traduce en quitar agudos a las single coil pero no a los humbuckers, se suele recomendar el uso de potenciómetros de 500 kΩ (kiloohmios) para humbuckers y de 250 kΩ para single coils, teniendo además presente que su efecto es acumulable (es decir, dos potenciómetros de 500 kΩ eliminarán el mismo rango de frecuencias altas que uno de 250 kΩ).

Sobre la conveniencia de emplear potenciómetros lineales o logarítmicos (también conocidos como potenciómetros de audio), ha de conocerse que la diferencia estriba en que los potenciómetros lineales van variando de manera progresiva y proporcional a lo largo de todo su recorrido, es decir, al 50% de apertura dejan pasar el 50% de la señal, mientras que la particular escala de los potenciómetros logarítmicos provoca una evolución asimétrica que al llegar al 40% de apertura ya deja pasar más del 70% de la señal. El caso es que el oído humano, a diferencia del oído gamorreano, no tiene una respuesta lineal ante los cambios en el sonido, sino que responde a sus variaciones en una escala logarítmica, por lo que si montamos potenciómetros lineales percibiremos sus efectos logarítmicamente y viceversa, efecto que es mucho más apreciable en los potenciómetros de tono que en los de volumen.

Así pues, de usarse potenciómetros lineales, al percibirlos logarítmicamente, sólo se notarían sus efectos entre el cero y el tres, de modo que entre el cuatro y el diez (o posición de máxima apertura) sus efectos apreciables serían mínimos, con lo que las variaciones serían mucho más abruptas y se percibirían únicamente durante el primer tercio de sus respectivos recorridos. Esto hace que los potenciómetros lineales no sean nada recomendables para los controles de tono (salvo en el improbable caso de que se quiera disponer de un wah wah manual) y su uso sea discutible en los potenciómetros de volumen ya que, aun cuando se pierda sensibilidad a pequeñas variaciones en la parte media y final de su recorrido, y esto además dificulte el graduar la ganancia de un fuzz desde la guitarra, un potenciómetro de volumen lineal facilita notablemente la realización de trucos como el "efecto violín" (pulsar las cuerdas con el volumen a cero para subirlo inmediatamente después).

Por ello, consideramos que lo óptimo es o bien usar potenciómetros logarítmicos tanto para el volumen como para el tono (configuración típica en guitarras Fender & Squier), o bien emplear potenciómetros lineales para el volumen y logarítmicos para el tono (configuración típica en guitarras Gibson & Epiphone).


Mini EnaitzEnaitz Jar.
  © Abril de 2005.
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