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I - INTRODUCCIÓN: LOS AGÁMIDOS

El dragón de agua chino (en inglés "chinese water dragon") es un reptil de la familia de los agámidos, familia que comprende 6 subfamilias, 55 géneros y unas 380 especies. Los agámidos son originarios de las zonas tropicales y subtropicales del sudeste asiático, así como, en menor medida, de Australia, África y algunas regiones del sur de Europa (curiosamente, donde hay agámidos no hay iguánidos, y viceversa).

Los agámidos en general presentan una cabeza aplanada y sus ojos poseen pupilas redondas y párpados. Ciertas especies ostentan crestas o sacos gulares, otras pueden cambiar de color (especialmente los machos en época de celo) y algunas presentan escamas espinosas. Sus modos de vida son muy diversos: las especies terrestres, ágiles y rápidas, viven en las sabanas y desiertos, las más robustas excavan madrigueras subterráneas, numerosas especies son arborícolas y algunas están ligadas al medio acuático. La mayoría de los agámidos son insectívoros, pero algunas especies son omnívoras o incluso herbívoras. Son todos ovíparos.

Dentro de la familia agamidae, el dragón de agua chino se encuadra en la subfamilia agaminae y género physignatus, género este que comprende dos únicas especies: el dragón de agua chino (Physignatus cocincinus) y el dragón de agua australiano (Physignatus lesuerii). Entre ambos, muestra el dragón de agua chino mayor agilidad y un aspecto más estilizado que su pariente australiano, que es de color marrón amarillento frente al color verde brillante del primero.

De aquí en adelante, nos referiremos únicamente al dragón de agua chino, aunque la mayoría de los consejos y recomendaciones aquí expuestos son también aplicables al dragón de agua australiano, pogonas, iguanas y reptiles en general.

II - GENERALIDADES Y ASPECTO DEL DRAGÓN DE AGUA CHINO:

El dragón de agua chino procede de las regiones selváticas del Sudeste Asiático. Es un animal semiarborícola para cuya supervivencia es el agua un elemento indispensable, por lo que habita las orillas de los ríos siendo excelentes nadadores y pudiendo permanecer completamente sumergidos por algún tiempo.

Los machos adultos pueden llegar a medir unos 80 cm (cola incluida) mientras que las hembras son algo más pequeñas. En general su tamaño varía entre el de una lagartija europea común cuando son jóvenes (unos 13 cm sin contar la cola) y el de un cachorro de gato al llegar a la madurez (20 cm largos sin contar la cola), y al parecer, crecen más cuanto mayor es el espacio del que disponen en su terrario. La cola suele medir aproximadamente el doble de lo que mide el cuerpo y tiene marcas oscuras transversales.

Para sexarlos hay que observar las glándulas de sus ingles (se aprecia mejor en los adultos): si están muy marcadas es que es un macho, si apenas se ven es que es una hembra. Los machos usan las secrecciones de esas glándulas para marcar su territorio.

Son de un color verde intenso que se mantiene toda su vida (a diferencia de las iguanas, cuyo color se va oscureciendo con el paso de los años), excepto en el vientre, el cuello y las rayas del lomo que son de un color algo más claro. Justo cuando van a cambiar la piel, la parte que va a ser cambiada se oscurece antes de caérsele, para aparecer debajo una piel nueva de color verde brillante. Si se asustan o estresan su color puede oscurecerse momentáneamente.

No son animales que destaquen por su agresividad, ni frente a humanos ni en general con animales mayores que él, pero se comerán cualquier bicho que se les ponga a tiro (insectos especialmente). No muerden, y aunque mordiesen sus mandíbulas no tienen fuerza suficiente como para hacer daño a una persona (probablemente incluso se dejarían algún diente en el empeño). Como es semi arborícola tiene una gran tendencia a trepar, y si le da por trepar sobre una persona puede producirle algún leve arañazo porque tiene unas uñas muy afiladas, aunque los posibles arañazos son siempre poco profundos y, curiosamente, muy rara vez se infectan. Los arañazos de un gato doméstico son infinitamente peores.

Por cierto que no es un animal sociable como un perro o un gato y no se puede jugar con él. Por ello no es una mascota adecuada para niños, no porque el lagarto le vaya a hacer nada al niño, sino porque un lagarto en manos de un niño tiene una esperanza media de vida de unos 40 segundos. Si quiere entretener a un niño, cómprele un rinoceronte, que son más resistentes.

A la hora de elegir uno, fíjese en que se muestre vivaz, observe especialmente sus ojos, que estén abiertos y con brillo, observadores y alertas. Que muestre interés por la comida. Que tenga un color verde brillante (si tiene algún parche marrón oscuro puede ser que esté cambiando la piel, es normal, pero que no sea de color marrón por todos sitios). Mire que no tenga bultos raros en la cola. Si tiene cresta en la nuca es que es un adulto (o casi). La cresta aparece con la madurez (unos 9 meses) y no suele ser uniforme, normalmente le falta alguna que otra púa, lo que también es normal. Fíjese en que tenga el hocico sano y sin marcas de golpes o sangre (cuando están encerrados en pequeños terrarios de vidrio a veces tratan de atravesar las paredes de un salto porque no las ven, y pueden lesionarse de gravedad).


Minerva (27 de mayo de 2003)

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